La resiliencia como decisión

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En 1986 Sergio tenía 19 años, era estudiante de primer año de Administración de empresas de la Universidad de Buenos Aires, “un orgulloso integrante del equipo M21 de un Club de Rugby de la zona, también practicaba fútbol, tenis y cualquier otra actividad física que tuviera la oportunidad de realizar. Llevaba una vida como la de cualquier otro chico”, según sus palabras.
La fría noche del 11 de Julio de 1986, Sergio había ido a la casa de unos amigos a festejar un cumpleaños. Estaban preparando un asado en la chimenea de salón principal cuando, de la nada, hubo una explosión. El ruido fue ensordecedor, hubo una gran cantidad de humo y el calor invadió el ambiente. Sergio salió despedido y cayó de espaldas. Una vez recuperado del shock inicial quiso salir de ahí. La cabeza de Sergio le daba órdenes a sus piernas para salir de ahí, pero no había respuesta. Volvió a intentar y tampoco pasó nada. Desesperado por salir de ese infierno, se arrastró cuerpo a tierra haciendo fuerza con sus codos hasta poder llegar al exterior de la casa, donde pensaba, iba a estar a salvo. En el camino tuvo que pasar por entre medio de pedazos de muebles quemados, mampostería y partes del techo que casi colapsan. La gran explosión había sido causada por una antigua bala de obús de la primera guerra mundial que estaba de adorno en un estante del living. Esa noche la utilizaron como cuarta pata de la parrilla donde se estaba haciendo el asado.
A causa de la detonación, Sergio sufrió una amputación sobre su rodilla de la pierda derecha y gracias al trabajo de los médicos pudo salvar la otra pierna que también presentaba múltiples y profundas heridas. Estando en el hospital se dio cuenta de que su vida había dado un vuelco por completo.
Vivó cuatro meses internado, sometido a muchas intervenciones quirúrgicas. Viajó a Estados Unidos donde finalmente le reconstruyeron su pierna. Luego, Sergio pasó 12 meses en una silla ruedas.
Conversamos con Sergio sobre este hecho que cambió su vida y sobre cómo debemos las personas mantener un constante desarrollo de nuestra resiliencia. ¿Cómo cambiar una visión pesimista por una cargada de optimismo y superación? Le preguntamos cómo lo hizo (y aún hace) y esto es lo que nos dijo:
PDA: ¿Cuándo decidiste concentrarte en el “problema” y cómo hiciste para trabajar en virtud de revertir tu situación?
Sergio: Desde muy temprano, sucedido el accidente, me di cuenta que algo malo me había pasado y que iba a depender solamente de mí el querer salir de esa realidad. No había manera de volver atrás, nunca iba a poder revertir mi situación física, pero sí podía buscar la mayor cantidad de caminos que me llevaran a intentar tener una vida plena y llena de vida. Para buscar y encontrar esos caminos necesitas reconocerte y aceptarte, sin eso se hace muy difícil estar mejor.



PDA: En el trabajo de tu recuperación, cuando decidiste salir adelante, rehacer el camino, ¿cómo fue ese proceso de crecimiento y cuál fue el aprendizaje que dejó para tu vida?
Sergio: Cuando uno se pone de víctima, culpa a todo lo externo por lo que le pasa y no se hace cargo de su situación. Hay un momento en nuestras vidas en el cada uno decide tomar las riendas, sin importar lo que pase, eso genera un proceso de aprendizaje que es continuo y es proporcional al crecimiento de cada uno. El dolor, las buenas decisiones, pero por sobre todo las malas decisiones, hacen que ese aprendizaje sea mayor.  Podría poner un top cinco de mis aprendizajes: No le temas al cambio; que las adversidades no te manejen; trabaja en Equipo; ten Gratitud y nunca dejar de soñar.
PDA: ¿Cómo fomentas y desarrollas la resiliencia en los demás en tus talleres?
Sergio: Lo que yo siempre resalto en mis talleres y charlas inspiradoras es que las cosas siempre cambian, que lo único constante es el cambio y que ese cambio muchas veces, no siempre, resulta en otra nueva adversidad y que ante eso nunca hay que bajar los brazos ni darse por vencido. Uno puede transformarse y adaptarse y hasta salir más fortalecido una vez que puede superar esa nueva adversidad que la vida constantemente nos pone en nuestro camino.

PDA: Finalmente, ¿cómo canalizas tus experiencias vividas?
Sergio: Tengo la suerte de contar con tres hijos increíbles, sigo con mis amigos de siempre y disfruto al máximo el momento,  todo lo hago disfrutando al máximo el trayecto.
Hoy, después de más de veintisiete años desde ese 11 de Julio de 1986, quiero inspirar a la gente mediante una charla que tengo orientada tanto para empresas, colegios y universidades que se llama “Explosión de Vida”. A ellos les cuento todo lo que me pasó, cómo lo transite y dejo un mensaje súper positivo remarcando a la audiencia lo siguiente, SE PUEDE.
Yo  ELEGÍ  vivir y sigo eligiendo vivir cada momento de mi vida sin darme por vencido. Esa capacidad de elección está dentro de mí y está dentro de cada uno de nosotros. Ojalá que no nos recuerden por lo que nos pasó, sino que se acuerden de nosotros por todo lo que hicimos con aquello que nos pasó.
Para más info, visita la página www.explosiondevida.com.ar o comunícate con Sergio en sergio@explosiondevida.com.ar

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